Desaprobación Parental: El Desafío de Establecer Límites Saludables

Bueno, tal y como te adelanté el mes pasado, voy a tratar el tema de la desaprobación parental desde el punto de vista del desaprobador. Ese cliente que llega a consulta porque tiene en casa a alguien con algún trastorno muy complicado causado por una educación con mucha desaprobación parental. Ellos sienten estrés, están preocupados, quieren ayudar y relajarse.

Una vez que llegan a consulta, el problema siempre lo tiene el otro, y a ellos nunca les pasa nada. Quieren ayudar y, por supuesto, que el otro cambie.

En las terapias de tercera generación y en mindfulness como base del trabajo terapéutico, cuando inicio un proceso personal, mi objetivo como terapeuta es que te ocupes de ti, de tus necesidades, de tus problemas emocionales, de aquello que sientes cuando los que quieres sufren o no son como a ti te gustaría.

Eso es la base en cualquier proceso y en el proceso de un desaprobador más aún, porque este perfil, desde el exceso de protección y preocupación por el otro, solo ve lo que los demás han de hacer o cambiar y nunca se plantean que el problema pueden ser ellos o que a las otras personas no las podemos cambiar, aunque sean nuestros hijos, hermanos, padres, etc.

Cuando ayudamos a los demás en exceso, sin su permiso, en realidad estamos traspasando sus límites. Cuando tomamos decisiones por los demás y de forma automática siempre les decimos que no, o les llevamos la contraria, estamos traspasando sus límites.

Todas las personas necesitamos cometer errores para aprender de ellos. Los niños necesitan caerse para levantarse y darse cuenta de que no pasa nada por caerse y que si se hacen una herida, con cuidados, en pocos días curará. Con el exceso de protección, no vamos a evitar que ocurran accidentes porque siempre ocurren cosas. De esa forma, enseñamos a los niños a sentirse culpables por ser niños, a sentirse tontos por equivocarse, etc.

Un niño sobreprotegido en la infancia tiene muchas papeletas para ser un adulto ansioso e inseguro que no se atreve a tomar sus propias decisiones por miedo a las consecuencias.

Así que el tema de la desaprobación parental es un tema muy interesante y recurrente. Por desgracia, pocos desaprobadores se plantean hacer cambios para mejorar y sentirse mejor. Solo lo hacen si la sintomatología les afecta a ellos o realmente llegan a un punto en el que son conscientes de la importancia de ocuparse de uno mismo y respetar el espacio vital del otro.

El trabajo con los límites saludables siempre es un trabajo en dos direcciones. Cuando me hago consciente de mis necesidades y me ocupo de mi propio bienestar emocional, haciéndome cargo de aquello que es importante para mí y dejando que los demás hagan lo mismo, empiezo a sentirme mejor en varios aspectos de mi vida. Mis relaciones sociales mejoran, me siento mejor conmigo mismo y con los demás, puedo tomar mejores decisiones, siento menos culpa y en definitiva mejora mi autoestima.

El mes que viene, voy a hablar de cuál es la mejor forma de reconocer, en nosotros y en los que nos rodean, la desaprobación parental y cuáles son las claves para fomentar el hacerse responsable y escapar del sentimiento de culpa y la victimización, que son los rasgos más evidentes en una persona con mucha desaprobación.